LA NUEVA VIDA DE JUAN CARLOS

Son las 6 am, suena el despertador y Juan Carlos sale de la cama con una sonrisa. Por delante, una jornada de trabajo en la que resolver y realizar las tareas para las que ha estado preparándose.

Con 53 años sigue teniendo la energía y vitalidad de un muchacho, pero no siempre fue así. Como todos en algún momento, pasó por una mala época en la que tras un accidente se vio obligado a dar un cambio de rumbo.

Considerado por sí mismo como un “yaqui” (“ya que estás aquí haz esto”, “ya que estás aquí mira esto otro…”) ha desempeñado un sinfín de labores relacionadas con el sector de la construcción y conoce esos pequeños “truquitos” con los que da solución a cualquier problema que se le presente.

A raíz del accidente, Juan Carlos vio afectada su mano derecha, impidiéndole realizar muchas de las tareas que hasta el momento eran la base de su trabajo. Entre operaciones, rehabilitación y diagnósticos poco alentadores lo fácil hubiera sido rendirse, pero para él la única opción era seguir intentándolo y buscar la manera de recuperar su autonomía. Es en ese momento cuando Adepsi llega a su vida y, tras formar parte de la agencia de colocación y realizar algunas entrevistas, conoció el Programa Incorpora de “La Caixa”. En agosto comienza el curso de Limpieza de Instalaciones, con el obstáculo de hacerlo en modalidad online debido a la crisis sanitaria.

Implicado, trabajador y responsable, desde el principio deja ver unas cualidades que apenas un mes después le llevarían a conseguir, a través de la gestión de inserción que desarrollan las distintas entidades que participan en el proyecto, ese empleo tan deseado.

A día de hoy, Juan Carlos trabaja en un centro especial de empleo del sector servicios. Culo inquieto – como se autodefine -, el puesto le permite ocupar no sólo el tiempo sino también la mente, realizando todo tipo de labores y contando con el apoyo y la adaptación necesaria para llevarlas a cabo. Ilusión, satisfacción y compañerismo forman parte del discurso con el que nos describe su situación actual.

Agradecido, hoy se acerca a nuestras instalaciones deseando que su experiencia sirva para que otras personas se animen a participar en el programa, del que destaca la dedicación, paciencia y buen trato de los profesionales que forman parte. “Si tuviera que valorarlo del 0 al 10, le daría un 12”.

 

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