Organizar en tiempos de confinamiento

Cuando ese afán, a veces inconsciente o involuntario, por controlarlo todo se ve atascado por situaciones nuevas e inesperadas es cuando empieza la sensación de inseguridad e incertidumbre.

Y realmente, lo raro sería que ante una situación como la que hemos vivido esos dos sentimientos no estuvieran presentes en todos y cada uno de nosotros, sobre todo, en aquellos encargados de realizar la organización previa a la puesta en marcha del funcionamiento de los servicios.

 

El reto que este año nos ha traído y en el que hemos centrado todos nuestros esfuerzos, nos ha supuesto superar estos dos sentimientos y no dejarnos abrumar por todo lo que está ocurriendo a nuestro alrededor.

El entorno ha cambiado y lo sigue haciendo a pasos agigantados. Se podría decir que a marcha forzada.

 

En Adepsi, no hemos parado, a pesar de las circunstancias. Hemos puesto todo de nuestra parte para seguir ofreciendo, incluso invadiendo la intimidad de las casas tanto de personas como de profesionales, un servicio de calidad a todas las personas que se benefician de nuestros servicios. Adaptándonos y tomando medidas que priman, ahora más que nunca, la seguridad, tanto para las personas con discapacidad como para los profesionales que conforman la familia Adepsi, sin descuidar el trato, la cercanía y el propio servicio.

 

Durante todo el tiempo de confinamiento y a medida que fueron avanzando las diferentes fases hemos ido anticipándonos al momento de la vuelta a “la nueva normalidad”

Una vuelta, más peculiar que nunca.

Ello nos ha hecho darnos cuenta de que la tecnología es una herramienta fundamental en todo este proceso, así como la implantación de nuevos protocolos de actuación dentro y fuera de nuestras instalaciones, y es en ello en lo que hemos centrado especialmente nuestros esfuerzos.

 

Todo esto nos ha obligado a “reeducarnos” y adoptar una nueva metodología, suprimiendo el contacto y la “proximidad” con las personas con discapacidad, con todo lo que ello implica.

Cabe destacar en estas situaciones, la importancia que le hemos dado siempre desde la entidad al trato empático, a la cercanía de nuestros profesionales, al sentirnos familia. No es de extrañar, pues en el país en el que vivimos y podríamos atrevernos a decir que, especialmente en Canarias, en las relaciones interpersonales siempre hay una palmada en la espalda, un brazo por encima del hombro, un apretón de manos o un abrazo que pone de manifiesto esa cercanía, confianza y complicidad que transmitimos día a día.

Ahora, ha supuesto un reto enorme para todos los que formamos Adepsi, seguir haciendo que las personas beneficiarias de los servicios que ofrecemos sigan sintiendo la misma confianza, cercanía y complicidad de antes en nosotros. Respetando ahora, las medidas necesarias y poniendo todo el esfuerzo y las ganas de no perder nunca eso que nos caracteriza, priorizar la idea de que somos personas que apoyamos a personas y que esto, conlleva mantener la cercanía necesaria para que el apoyo sea de calidad. En estos momentos, la calidad está subestimada a las medidas que el COVID-19 nos impone y es por ello que nos ha invadido en todo momento el sentimiento de creer que no estamos llegando tanto a personas como a familias de la manera que nos gustaría.

 

Existe una ilusión que a todos nos mueve, y es volver a la rutina, a lo conocido, a lo que antes hacíamos.  Por ello, todos remamos hacia la misma dirección; fuertes, insistentes, adaptándonos a los cambios que todavía van llegando, y sobre todo sin perder la sonrisa y la energía positiva que necesitamos en estos momentos; es como un abrazo sin darlo, un beso volado desde la distancia de seguridad, un saludo codo a codo, un guiño de ojo o una sonrisa con mascarilla. Son nuevas formas de estar cerca y seguir fomentando el vínculo.

 

Nadie ha dicho que sea fácil, pero lo estamos consiguiendo, y vamos por el camino adecuado, remando en tiempos de pandemia. Entre todos, hemos demostrado que trabajando en equipo hemos sido suficientemente agiles y autosuficientes para convertir el problema en una oportunidad, para rediseñar nuevas formas de trabajar, que sean más eficientes, innovadoras y motivantes, llegando de golpe y porrazo a ofrecer los servicios que una vez soñamos. Conociendo de primera mano los hogares de las personas, su red de apoyo principal, convirtiéndonos en un aliado más, tanto de las personas con discapacidad como de sus familias.

Ya que cuando surge un problema grave, solo hay tres opciones: quejarse, aceptarlo o luchar por cambiarlo, y nosotros por supuesto, elegimos la última opción, CAMBIAR, ya hemos vivido en nuestras propias entrañas que no podemos dejar de avanzar y de afrontar los retos que se nos antepongan, porque al final la vida es eso, superar retos.

 

¿Y tú como afrontas el reto de organizar en tiempos de confinamiento?

 

0 comentarios

Dejar un comentario

¿Quieres unirte a la conversación?
Siéntete libre de contribuir

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *