“Sin previo aviso”

Cuatro y media de la tarde, llega la hora de la salida en Asociación ADEPSI y todo el equipo del Servicio Ocupacional se despide de las personas que atendemos, que regresan a sus hogares a descansar. Nos damos besos y abrazos como cada día  y, con las prisas del transporte, nos decimos: “Hasta mañana”

Al siguiente día amanecemos en casa. Los profesionales nos reunimos a través de la pantalla del ordenador. Estamos desconcertados, pensando en las  personas que atendemos y en cómo se sentirán en esta nueva situación.  Llenos de dudas, nerviosismo e impotencia, tratamos de imaginar cómo habrán entendido los cambios que se nos plantean y en si sus familias estarán bien y podrán asumir esta nueva realidad.

Y entonces sucede. Unimos nuestras fuerzas y ponemos lo mejor de todos nosotros: nos pasamos días coordinandonos por teléfono, buscando nuevas maneras de estar presentes, investigando y aprendiendo sobre nuevos recursos y poniendo todo lo que tenemos en casa para llegar a toda nuestra gente, cada una con sus características particulares, en sus hogares.

Tenemos que darles las gracias tanto a ellos como a sus familias, porque son los que nos han dado la mayor lección de comprensión y adaptación, colaborando juntos en la realización de actividades, ejercicios y grabaciones. Han sido todo un ejemplo de comportamiento intachable y una referencia para los que les rodean.

Sin duda, este tiempo en casa ha supuesto un gran esfuerzo para las personas que formamos parte de la gran familia que constituye ADEPSI, pero también ha sido la mayor oportunidad para acercarnos todos un poco más, conociéndonos en profundidad y sorprendiéndonos de lo que somos capaces de hacer, para centrarnos en cuidar los unos de los otros y para echar mucho de menos esos besos y abrazos que formaban parte de nuestro día y día.

Seguiremos luchando y reinventándonos semana a semana, siempre con una actitud positiva y poniendo nuestro corazón en todo lo que hacemos para que toda nuestra comunidad esté, dentro de esta situación tan extraordinaria que nos ha tocado vivir, lo mejor que se pueda en casa hasta que podamos volver a dar y recibir esos besos y abrazos y, seguro, valorarlos de una forma diferente a partir de entonces.

0 comentarios

Dejar un comentario

¿Quieres unirte a la conversación?
Siéntete libre de contribuir

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *